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1 de septiembre: 24 horas de solidaridad feminista internacional a las mujeres y el pueblo de Afganistán: ¡No a los talibanes! ¡No a los imperialistas!

Zabaldu

Solidaridad feminista internacional con las mujeres y el pueblo de Afganistán:  No a los talibanes ¡No a los imperialistas! 

Nosotras, las mujeres de la Marcha Mundial de las Mujeres, movimiento feminista, internacionalista y  anticapitalista, nos solidarizamos y hacemos eco de nuestras voces en repudio a la situación que viven los  pueblos y las mujeres de Afganistán. 

Nos solidarizamos con nuestras hermanas afganas que hoy ven sus vidas aún más amenazadas ante la  incertidumbre y la violencia perpetrada por los estados y los grupos fundamentalistas como los talibanes.  Después de financiar a grupos como los talibanes para sus propios intereses ocupando el territorio durante  los últimos 20 años, Estados Unidos está desocupando el país sin tener en cuenta la seguridad ni la vida del  pueblo afgano, que ha quedado al borde de la guerra civil. 

Todos los últimos presidentes de Estados Unidos, desde George W. Bush, que inició la ocupación de  Afganistán con mentiras, hasta Biden, merecen rendir cuentas ante un Tribunal Internacional de Justicia por  sus crímenes. La destrucción que han creado es inconmensurable, demuestra que para el imperialismo los  pueblos y nuestros modos de vida de nuestros territorios son prescindibles. 

Sabemos que durante décadas el país ha sido escenario de innumerables guerras y luchas de poder y hoy es  evidente que ha sido objeto de una nueva manipulación. En 2001, justo después de los atentados de  Washington, desde la MMM señalamos las contradicciones de las posturas de países intervencionistas  como EEUU en relación al discurso de «lucha contra el terrorismo». Lo que ocurre hoy en día en Afganistán  es un reflejo de esas hipocresías. 

Las mujeres reiteramos que estamos en contra de todas las formas de violencia y actos terroristas  cometidos en el mundo, que incluyen las prácticas de países como las llamadas guerras humanitarias o de  baja intensidad, sus ataques a la democracia y a la soberanía de los pueblos, los bloqueos económicos, las  ocupaciones colonialistas, las políticas sionistas, la opresión racista y patriarcal. 

Sabemos por experiencia que son las mujeres y los niñas las primeras víctimas, junto con las poblaciones  pobres y comunidades racializadas, de cualquier conflicto armado. Hemos experimentado las  consecuencias de las intervenciones militares de las fuerzas de la OTAN y, ahora, la irresponsable retirada  de las tropas estadounidenses, demuestra que el pueblo afgano vive en una terrible pobreza. 

Nunca hubo un interés real en defender la democracia y los derechos humanos, sino el interés político y  económico de utilizar países como Afganistán como herramientas para implementar sus intereses,  financiando grupos extremistas y fundamentalistas. 

En el año 2000 acudimos a las instancias internacionales para denunciar las múltiples violaciones que estos  conflictos provocan en la vida de las mujeres y los pueblos, identificando a los responsables y sus  verdaderos intereses. Intereses muy bien articulados desde el capitalismo colonialista y patriarcal que  practican las empresas transnacionales, la industria armamentística, los gobiernos corruptos y autoritarios,  los sectores religiosos fundamentalistas y el crimen organizado. 

Nosotras, las mujeres de la Marcha Mundial, denunciamos la violencia y las injusticias a las que se  enfrentan hoy las mujeres de Afganistán y del mundo debido a estos conflictos: ¡exigimos el respeto a  nuestros cuerpos y territorios! Basta de cargar con los conflictos del mundo sobre nuestros hombros. 

Exigimos mayor responsabilización del conjunto de los gobiernos, también en el sentido de evitar cualquier  intervención militar tras la crisis actual, detener todas las agresiones u ocupaciones militares en curso,  garantizar el derecho de asilo y para asegurar el derecho de las personas refugiadas a regresar a su país de  origen. También exigimos la prohibición de la producción y venta de armas y exigimos que los Estados  establezcan políticas de desarme en el ámbito de las armas clásicas, nucleares y biológicas.

Levantamos nuestra voz en este llamado a la construcción de una sociedad en defensa de la vida y la  solidaridad. Basta de opresión y represión a las mujeres afganas, exigimos que se restablezcan los mínimos  derechos humanos tendientes a la participación y desarrollo de sus vidas en conjunto con el pueblo afgano. 

Seguiremos en marcha hasta que todas seamos libres! 

Marcha Mundial de las Mujeres,  

Agosto de 2021.

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